Antes de publicar ningún borrador tengo que decirlo, me ha sorprendido (y no para bien precisamente) que el más votado haya sido el más antiguo... ¿Qué tuvo la historia de Hache y Jota que a día de hoy os sigue gustando tanto? Que sí, lo entiendo, yo también he amado (quizás demasiado) esa historia, yo también he llorado (seguramente demasiado) con esa historia pero, por favor, es solo eso. Una historia. Una vieja historia,
Lo prometido es deuda, aquí os dejo el borrador.
"Es sábado, ¿es sábado? No, es domingo, ¿domingo? Qué más da.
¿Ves? Te lo dije. Tu ausencia se ha llevado la poca cordura que me quedaba.
No sé qué día es hoy, pero se que hoy no te voy a ver y eso ya es motivo más que suficiente para aborrecer este día, quizás es martes y no he ido a clase. Ahora todos los días son iguales desgraciadamente.
Hoy he soñado contigo, por si te lo preguntas, sí, sigo despertandome con la cara cubierta de lágrimas abrazada a tu camisa, a mi camisa... Es igual, ya no nos pertenece; pero la sigo llamando así, nuestra camisa.
Añoro los días en que todo era nuestro, esos días en los que hacíamos temblar el suelo con nuestros pasos, esos días de olor a felicidad que iban acompañados de miradas cargadas de amor y sonrisas estáticas cubiertas de tí y sí, también de mí... Parecen tan lejanos, ¿verdad? Temo que algún día me despierte y no pueda recordar esa voz ronca que me cantaba al oído mientras bailábamos, porque sí, antes me cantaba. No solo eso, me decía lo mucho que me amaba, me juraba amor eterno a la sombra de los árboles mientras yo le respondía versos de poemas que ya habrá olvidado, temo que te quiera tanto que nadie pueda ocupar ni un mínimo de todo el vacío que has dejado en mí y peor, temo que algún día pueda querer de nuevo y que no sea a ti... Porque sé que no podré querer a esa persona ni una décima parte de lo que te amo a ti. ¿Ves? Incluso ahora lo hago. A él lo querré y a ti, a ti te amo.
Es injustamente probable. Es probablemente posible y posiblemente injusto.
Pero el caso, hoy he soñado contigo... Y Dios, he de confesar que estas pesadillas nuestras son tan dulces, tan cálidas y tan breves... Me acosté teniéndote ya a mi lado, como cada noche, como cada noche desde que me fui y en tal que amanece, me despierto, vuelvo al presente y se que es de día no por el Sol, sino por tí que ya no estás. Apenas he podido saborear esta, pero podría describirte cada detalle de ella.
Ahora duermo con el cuaderno en la mesilla. Las voces de mi cabeza están histéricas y temen el olvido. Yo, por supuesto, se que es imposible que pueda olvidar cada caricia que me has dado, cada beso de buenos días, cada te amo que provenía de ti cuando jugábamos a hacer burbujas en la bañera, incluso recuerdo todas las veces que me has besado el pelo cuando me estaba quedando dormida sobre ti cuando hacíamos el amor, porque sí, hacíamos el amor, ¿recuerdas? Es curioso, quizás sea ésta la primera y última vez que lo haga con una persona... Es tristemente romántico, ¿no crees? Acabaremos follando, antes me parecía una locura digna de carcajada, ahora me parece algo vacíamente práctico, ¿existe vacíamente? Ahora sí... ¿Ves? Te lo dije, ahora juego por los dos.
Desvarío y realmente quiero contarte lo que he soñado Jota. Es nuestra historia, en nuestra historia se debe contar todo, incluso lo que no queremos contar u oír...
Estábamos en una juguetería, tú seguías siendo tú, el mismo Jota que me habría la puerta, que me besaba tres veces en la mejilla izquierda y el mismo que se acercaba con esa sonrisa que me hacía perder la cabeza, ¿me hacía? Me hace, sí.
Nos separamos como siempre, tú a la derecha, yo a la izquierda y el centro de la tienda era el centro de nuestro encuentro... Esta vez no acudía, me quedé a una calle contemplando un pobre juguete y al notar mi tardanza viniste cual caballero de brillante armadura a buscarme, porque vivíamos por y para buscarnos, por y para encontrarnos...
Recuerdo que te acercabas por detrás, me rodeabas con tus brazos y me besabas en la nuca, no con ninguna intención, aún no, era simplemente nuestra firma, ese beso, ese protocolo de acudir el uno al otro, Era nuestro. Era. Nuestro.
Desvarío de nuevo, te acercabas y preguntabas por qué mi labio inferior dibujaba una mueca en mi cara.. Espera, recuerdo el diálogo de memoria.
-¿Cosa, qué pasa? ¿Por qué me has dado plantón?
+Míralo.- te señalaba,- Es imperfecto, es un peluche imperfecto en una juguetería perfecta.
-Un peluche imperfecto.
+Es más que eso, es un buen peluche.
-¿A dónde quieres ir? Directa.
+Piénsalo Jota, es un peluche con un fallo, un pequeño rayón en su ojo derecho y por ese fallo ningún niño lo querrá, ninguna madre lo comprará... Se quedará solo, ¿te imaginas una vida sin amor? Ese peluche sin merecerlo va a vivir así. ¿Su crimen? Tener un fallo.
>>Nadie merece una vida sin amor por algo así.
-Un peluche no puede amar.
+¿Pero y si pudiera? Es una tontería.
-No lo es, no le dedicarías tiempo si así lo creyeras.
+Lo es para ti, te estás riendo de mi.
-Me río porque no he escuchado nunca a alguien sentir pena por un peluche con un ojo rayado y creo que por cosas así estoy enamorado de ti.
+Repite.
-Que me río por..-te callaste, no te hizo falta mirarme para saber que era lo que quería oír.- Estoy enamorado de ti.
+Y yo de ti. Salgamos anda, ¿te apetece un italiano?
-¿Te vas sin él?
+Vendremos a verlo, nos aseguraremos de que está bien hasta que alguien lo compre.
-Te conozco demasiado bien para saber que; cada vez que pasemos por esta calle entrarás corriendo a visitarlo... ¿quieres que ese peluche sea feliz?
No pude evitar reírme ante semejante conversación, hablábamos de la felicidad y pena de un peluche que permanecía ajeno a nuestra charla, pero yo también estoy enamorada de ti por eso, eres mi compañero de locuras.
Y desperté... Tiene gracia, toda la noche soñando para tan poco tiempo a tu lado, pero no te preocupes Jota, ya sabes como acaba el sueño. Siempre hemos sabido como acaba.
Era octubre, salimos de esa juguetería a golpe de beso y en mis brazos llevo nuestro peluche y tú, tú estabas realmente allí en ese momento... Y fue en ese momento, cuando me confesaste que estabas enamorado de mi y yo... Yo solo quería revivir ese momento una y otra vez, responderte me parecía acabar con la magia, mi voz callaría el eco de la tuya.
¿Cómo pueden decir mis labios que no te quiero si cada neurona de mi cerebro me bombardea con recuerdos tuyos?
Te diré algo. Créetelo, porque solo así me lo creeré yo.
Día "x" del mes "y" del año "z".
Att: Sweet."
Mi pequeño rincón de la red. Donde la realidad y la ficción crean la simbiosis perfecta, bienvenido al imperfecto desorden mi de caótica mente. Dejando salir relatos del cajón desastre.
domingo, 15 de febrero de 2015
martes, 3 de febrero de 2015
double chin
Te quiero cuando te olvidas de por qué me gusta tanto tu sudadera.
Te quiero cuando me robas comida del plato y no pides permiso.
Te quiero cuando me riñes por ponerte las manos frías en el cuello
Te quiero cuando me abrazas por las mañanas para que no me vaya.
Te quiero cuando pides comida al chino y comemos juntos.
Te quiero cuando te enfadas con la barredora de lipasam por hacer ruido.
Te quiero cuando me das la mano para calentarme las mías.
Te quiero cuando dejas de ver un partido de fútbol para hablar conmigo y ayudarme con la física.
Te quiero cuando vamos a nuestra cafetería y compartimos la tarta de queso.
Te quiero cuando me devuelves las cosquillas y cuando me empujas para tirarme a la cama.
Te quiero cuando aguantas mi mal humor y haces porque esté alegre.
Te quiero despeinado y con el pantalón de pijama por dentro de los calcetines.
Te quiero cuando te comes parte de la comida que hay que echarle a los patos del parque.
Te quiero cuando te quedas dormido en plena discusión.
Te quiero cuando me abrazas por detrás y me besas.
Te quiero cuando bostezas con la boca abierta y sin ponerte la mano.
Te quiero cuando trasnochas para hablar conmigo.
Te quiero cuando te metes conmigo, cuando me sacas de quicio, cuando bromeas... Te quiero por todo eso y más.
Te quiero cuando me convences para que me quede a dormir.
Te quiero cuando sonríes, porque no hay nada que me guste más en el mundo que escuchar tu risa.
Te quiero cuando te pones esos pantalones que te sientan tan bien.
Te quiero cuando horas antes de una fiesta te debates entre pajarita o corbata. Y gana la corbata. Por mi.
Te quiero cuando vamos a un restaurante a cenar y pides siete platos.
Te quiero cuando te metes con mis fotos del whatsapp.
Te quiero cuando sacas el tapper congelado y corres por el piso para ponermelo.
Te quiero cuando te quedas dormido viendo una película.
Te quiero cuando te cambio los deportes para ver el divinity.
Te quiero cuando haces macarrones a la carbonara y acabas haciendo comida de más.
Te quiero cuando me coges en brazos y empiezas a darme vueltas hasta marearme.
Te quiero cuando no se te ocurre por qué brindar en nuestro aniversario.
Te quiero cuando te pones el pantalón de pijama para calentarme los pies.
Te quiero cuando me despiertas para merendar.
Te quiero por querer emigrar a china para incluir en el horóscopo al manatí y la foca para que por fin seamos compatibles.
Te quiero cuando me dices que me quieres.
Te quiero por la paciencia, constancia, entusiasmo, ilusión y amor que le pones esta relación. No he podido elegir a un compañero mejor para vivir el presente y si, el futuro también.
Te quiero por ser mi amigo, mi cómplice, mi pareja, mi manatí.
Estoy total, completa y locamente manatizada por ti princesa.
Te quiero cuando me robas comida del plato y no pides permiso.
Te quiero cuando me riñes por ponerte las manos frías en el cuello
Te quiero cuando me abrazas por las mañanas para que no me vaya.
Te quiero cuando pides comida al chino y comemos juntos.
Te quiero cuando te enfadas con la barredora de lipasam por hacer ruido.
Te quiero cuando me das la mano para calentarme las mías.
Te quiero cuando dejas de ver un partido de fútbol para hablar conmigo y ayudarme con la física.
Te quiero cuando vamos a nuestra cafetería y compartimos la tarta de queso.
Te quiero cuando me devuelves las cosquillas y cuando me empujas para tirarme a la cama.
Te quiero cuando aguantas mi mal humor y haces porque esté alegre.
Te quiero despeinado y con el pantalón de pijama por dentro de los calcetines.
Te quiero cuando te comes parte de la comida que hay que echarle a los patos del parque.
Te quiero cuando te quedas dormido en plena discusión.
Te quiero cuando me abrazas por detrás y me besas.
Te quiero cuando bostezas con la boca abierta y sin ponerte la mano.
Te quiero cuando trasnochas para hablar conmigo.
Te quiero cuando te metes conmigo, cuando me sacas de quicio, cuando bromeas... Te quiero por todo eso y más.
Te quiero cuando me convences para que me quede a dormir.
Te quiero cuando sonríes, porque no hay nada que me guste más en el mundo que escuchar tu risa.
Te quiero cuando te pones esos pantalones que te sientan tan bien.
Te quiero cuando horas antes de una fiesta te debates entre pajarita o corbata. Y gana la corbata. Por mi.
Te quiero cuando vamos a un restaurante a cenar y pides siete platos.
Te quiero cuando te metes con mis fotos del whatsapp.
Te quiero cuando sacas el tapper congelado y corres por el piso para ponermelo.
Te quiero cuando te quedas dormido viendo una película.
Te quiero cuando te cambio los deportes para ver el divinity.
Te quiero cuando haces macarrones a la carbonara y acabas haciendo comida de más.
Te quiero cuando me coges en brazos y empiezas a darme vueltas hasta marearme.
Te quiero cuando no se te ocurre por qué brindar en nuestro aniversario.
Te quiero cuando te pones el pantalón de pijama para calentarme los pies.
Te quiero cuando me despiertas para merendar.
Te quiero por querer emigrar a china para incluir en el horóscopo al manatí y la foca para que por fin seamos compatibles.
Te quiero cuando me dices que me quieres.
Te quiero por la paciencia, constancia, entusiasmo, ilusión y amor que le pones esta relación. No he podido elegir a un compañero mejor para vivir el presente y si, el futuro también.
Te quiero por ser mi amigo, mi cómplice, mi pareja, mi manatí.
Estoy total, completa y locamente manatizada por ti princesa.
jueves, 22 de enero de 2015
Acantilado
"-Es curioso como el mar erosiona un acantilado. El agua , incluso sin hacerlo a propósito, golpea constantemente contra la piedra hasta que ésta, por muy fuerte y dura que sea, se desmorona, cae y se fragmenta en pequeños granos que forman la costa. El acantilado pierde una parte de sí mismo que no recuperará.
Todos somos acantilados y siempre habrá alguien que nos erosione hasta perdernos en su mar.
Te dices a tí mismo que aún sigues siendo tú, pero tu armadura de piedra que tantas veces resistió ayer , hoy se resquebraja y mañana, mañana será pedazos en el suelo.
Esto te hace cuestionar si realmente es el agua tan fuerte y constante o tú tan débil e indefenso.- Dijo más para sí misma que para él y tras un largo silencio suspiró y siguió contemplando aquel paisaje entristecido por la ausencia de sol.
-Has pasado mucho tiempo sola... Dejaste de vivir en la luz por temor a la oscuridad y ahora reinas en ella, pero algún día verás que todo cuanto te rodea es eso, la nada.
No voy a esperarte eternamente pero sí que haré eterno este momento. De ti depende que sea el último.
-Tantas veces ha sido el último... A veces me cuestiono si el último fue hace meses y vivo en un estado de coma continuo fantaseando con lo que ya no está. Es triste encajar tu vida pieza a pieza y ver que todo encaja mejor sin ti... Y que sin ti la que no encaja soy yo."
[...]
Todos somos acantilados y siempre habrá alguien que nos erosione hasta perdernos en su mar.
Te dices a tí mismo que aún sigues siendo tú, pero tu armadura de piedra que tantas veces resistió ayer , hoy se resquebraja y mañana, mañana será pedazos en el suelo.
Esto te hace cuestionar si realmente es el agua tan fuerte y constante o tú tan débil e indefenso.- Dijo más para sí misma que para él y tras un largo silencio suspiró y siguió contemplando aquel paisaje entristecido por la ausencia de sol.
-Has pasado mucho tiempo sola... Dejaste de vivir en la luz por temor a la oscuridad y ahora reinas en ella, pero algún día verás que todo cuanto te rodea es eso, la nada.
No voy a esperarte eternamente pero sí que haré eterno este momento. De ti depende que sea el último.
-Tantas veces ha sido el último... A veces me cuestiono si el último fue hace meses y vivo en un estado de coma continuo fantaseando con lo que ya no está. Es triste encajar tu vida pieza a pieza y ver que todo encaja mejor sin ti... Y que sin ti la que no encaja soy yo."
[...]
sábado, 3 de enero de 2015
.
Siento que me acabo de arrancar el corazón del pecho, que lo he metido en un tarro y lo estoy contemplando... Tan débil, tan indefenso, tan solo, tan dolorido.
Siento que el agujero que tengo en el pecho está actuando como un agujero negro y está llevándose consigo todo mi ser conforme aumenta su tamaño.
Y las lágrimas que creía inexistentes aparecen y me queman la piel al recorrer mi cara.
Estoy rota y el servicio técnico ha cerrado por vacaciones.
Y me falta el puto aire para respirar y ese jodido vacío me consume a pasos agigantados
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Bye bye 2014.
Hola, hola! Bueno creo que va siendo hora de limpiar las telarañas de este blog y qué mejor manera de hacerlo que con la tradición de resumir mi año y "brindar" con vosotros por este año que entra.
Esta vez más que resumir cómo ha sido mi vida quiero que nos paremos a pensar.
Aún faltan horas para las campanadas y desearía de todo corazón que acabarais el 2014, un año que supongo que habrá estado cargado de esperanzas, dudas, miedos, alegrías, penas... Con buen pie y abriendo la puerta con una gran sonrisa al 2015.
Esta noche debe ser una noche de ilusión, de perdonar a quienes nos han hecho daño, de enterrar el orgullo y llamar a esa persona especial para desearle un feliz año, de reconciliarnos con aquellos que dejamos atrás en el camino, una noche de amor y para amar a quienes comparten su vida con nosotros.
Nochevieja nos da la oportunidad de comenzar de cero, de dejar a un lado aquello que nos duele y empezar un nuevo año como si nada malo nos hubiera pasado, esta noche es el último tren de la estación en el que abandonar la tristeza y el miedo, y aceptarnos como somos y querernos como nunca nos hemos querido.
Así que cuando esta noche alce mi copa para celebrar el año nuevo, brindaré por los buenos momentos que he vivido, por lo que he aprendido en los malos, por quienes no me han dejado tocar el suelo y me han sujetado cuando iba a caer, por quienes ven mis defectos como virtudes, por todo aquello que me ha hecho avanzar y crecer como persona... Y sobre todo, brindaré porque encontréis, encontremos, la felicidad en este 2015.
Feliz año nuevo pequeños.
Att: SritaNek.
sábado, 6 de diciembre de 2014
.
-Es como quedarse dormido...
+¿Cómo dices?
-Sí, te vas a la cama con una gran sonrisa pensando que has tenido otro día perfecto, así; uno tras otro, atrapada en una bonita y monótona burbuja hasta que... Un día te levantas en plena noche angustiada y te preguntas "¿es así como tiene que ser?" Y aparece ese vacío que te asfixia, que te nubla la mente a dudas. Y dudas. Y te duermes pensando en que todo aquello en lo que creías hasta hace tan solo un segundo antes se ha esfumado.
+¿Qué es lo que está mal?
-No lo se, es una sensación intermitente.
+Bueno, es intermitente.
-El problema es que no siempre será intermitente, un día me iré a dormir sin sonrisa, un día dejaré simplemente de dormir.
+¿Y es así como tiene que ser?
-Es curioso... Depende del día te contestaría de una forma u otra.
+¿Cómo me responderías hoy?
-Hoy, hoy es uno de esos días grises que te hacen activar todo el veneno que llevas dentro y solo deseas consumirte en una de esas preguntas sin respuesta con las que tu cerebro te bombardea, pero junto a él te limitas a sonreír, a besarle y, aunque en su pecho se sitúa el mayor vacío de todos, encuentras la paz en un simple abrazo.
+¿Y qué respuesta me darás mañana?
-Mañana te diré que el mundo se para durante segundos, minutos, horas, días... Cuando no lo tengo a mi lado. Y es en esos días donde la sensación se desvanece, es en esos días perfectos en los que te vas con una sonrisa a dormir... Pero cada vez hay menos mañana, desaparecen sin más, da igual cual de los dos se los esté llevando.
Ya apenas hay un mañana con el que soñar... Al fin y al cabo, somos dos personas perdidas tratándose de encontrar al girar la esquina."
Ya apenas hay un mañana con el que soñar... Al fin y al cabo, somos dos personas perdidas tratándose de encontrar al girar la esquina."
martes, 28 de octubre de 2014
Leer en caso de CRISIS.
Querida yo de un futuro (espero) lejano (y puestos a pedir, hipotético).
Te entiendo, yo también he deseado matarlo en alguna que otra ocasión, en muchas ocasiones de hecho, demasiadas. Es un hombre que tiene desgraciadamente el don para soltar un comentario fuera de lugar en el peor momento, que nació con un Máster en el arte de sacarnos de quicio; ya sea cantando a la hora de la siesta como en insistirte en que pruebes algo, ¿y sus bromas? ¡¿Qué me dices de sus bromas?! Ogggg.
Comprendo que a veces pueda parecerte egoísta, pasota, desconsiderado, aburrido, bocazas, pesado, irritante, simple, gruñón, saborío... Y demás adjetivos negativos con los que podría clasificar a semejante espécimen. Entiendo ese enfado monumental tuyo, de verdad.
Sé que ahora mismo estarás recordando uno a uno todos esos momentos en los que te ha hecho enfurecer o llorar, esos momentos en los que has deseado "partirle el cuello y dejarlo mimio"... Podríamos enumerarlos y el infinito se quedaría corto, pero eso sería demasiado fácil (y su vida correría peligro si seguimos profundizando en la memoria).
¿Y sabes qué más? Le quiero, le quieres. Mucho además, tanto que te pido que leas esto y reflexiones.
Sí, no es el hombre perfecto. Es tan rematadamente tonto que te soporta, te perdona y le gusta estar a tu lado.
No importa la broma que le gastes, la caña que le metas, lo insoportable que te pongas al despertarlo, lo frías que tengas las manos a la hora de ponérselas en la espalda... Ya puedes soltarle la mayor de las burradas en pleno enfado, echarlo o irte en plena discusión, que él sigue ahí.
Él, a pesar de que prefiere dormir solo y a sus anchas, te deja elegir sitio en la cama y no importa el sueño que tenga, siempre; lee bien, SIEMPRE te va a abrazar y va a esperar a que tú te quedes dormida para poder dormir "cómodo" a su manera.
Él renuncia a ver un partido de fútbol con sus amigos (siendo, junto con comer, una de sus funciones vitales) y se queda haciendo de "mamá pato" cuando estás mala sin habérselo pedido siquiera, de los que en plena noche se levanta sólo para traerte una pastilla y echarte una manta encima, y no sólo eso, ya puede estar muriéndose de calor que te abraza hasta que dejas de temblar.
Él te consiente todo y más. No importa si ese día no tiene ganas de comer comida china o pasta, se la come, si esa película es horriblemente mala, la ve contigo, da igual si no es fan del arte aún así se ofrece encantado a acompañarte a las exposiciones, o si prefiere tirarse por el balcón antes de ir a echarle de comer a los patos del parque. Lo hace. Por ti. Y punto.
Él, cuando estás enfadada, hace lo que sea para que lo perdones, desde monólogos en una cafetería hasta llevarte al planetario solo para que sonrías y dejes de ignorarlo. Incluso es capaz de madrugar en pleno verano para venir a donde Cristo perdió la piedra del mechero para verte, sin avisar, sin garantía alguna de que quieras verlo, y con un paquete de galletas bajo el brazo. Lo hace. Su famoso "¿Qué hago para que no estés así?" es mítico en cada tontería pero ¿y qué? Se desvive, demuestra que está arrepentido, pide perdón y promete que no volverá a pasar.
A tí no sé, a mí a día de hoy me basta, me sobra y me falta tiempo para sonreír y corretear a darle un abrazo.
Él es de los que a las seis de la mañana renuncia a dormir por vestirse y pegarse una caminata para ver el amanecer junto a ti, de los que se traga un concierto de un cantante que ni siquiera le gusta para que estés contenta, de los que en plena noche de juerga; sin conocerte apenas, te ofrece que te quedes en su piso y se va contigo tal cual sólo porque estás cansada.
Él es quien te alegra las noches y los días, quien te hace más amena la semana, quien te saca una sonrisa por el simple hecho de estar delante tuya, quien te deja pintarle los brazos cuando estás estudiando, quien te cede parte de la tarrina de helado que ha comprado, quien comparte los "guyús" de limón contigo, quien te acompaña a la parada para ver cómo dejas pasar uno a uno los autobuses que vienen para quedarte un rato más a su lado, quien te da la mano o te pasa el brazo por el hombro cuando vais juntos por la calle, quien te hace perder la dignidad al no poder enfadarte porque estás riéndote a carcajadas por algo que ha hecho...
Él no es que tenga precisamente buena memoria, lo sé. Y, sin embargo, sabe cómo te gusta el café, cúal es tu chocolate favorito, qué galletas son las que te gustan,.. Él, estando de morros, es capaz de traerte en un CD tu película favorita porque el otro disco se ha roto.
Él... Qué decir, él es único.
¿No te basta?
Él es una de las personas más importantes que tengo a mi lado a día de hoy, y me encanta, y si pudiese detener el tiempo cuando estoy con él, lo haría. Es un gran chico y una persona maravillosa, vale la pena cada segundo que invierto, invertimos en él. Y sí, no es el hombre perfecto, pero sí perfecto para mí.
Y si volviese atrás, sin duda volvería a besarle en la puerta de la discoteca, volvería a montarme en ese taxi junto a él, volvería a quedarme a almorzar a la mañana siguiente en lugar de irme, volvería a cometer cada error y volvería a dar cada paso que me llevase a estar con él, porque si hay algo que tengo seguro en el presente; hoy, esta noche, ahora, es que estoy enamorada de él y que amo cada pequeño detalle que le hace ser quien es.
Así que, sé lista, olvida por qué estás enfadada. Escríbele, llámale o ve directamente a buscarlo y dile lo siguiente: "Te quiero princesa".
Y lo más importante, hazle feliz todos y cada uno de los días, porque realmente se lo merece (a pesar de todo).
Te entiendo, yo también he deseado matarlo en alguna que otra ocasión, en muchas ocasiones de hecho, demasiadas. Es un hombre que tiene desgraciadamente el don para soltar un comentario fuera de lugar en el peor momento, que nació con un Máster en el arte de sacarnos de quicio; ya sea cantando a la hora de la siesta como en insistirte en que pruebes algo, ¿y sus bromas? ¡¿Qué me dices de sus bromas?! Ogggg.
Comprendo que a veces pueda parecerte egoísta, pasota, desconsiderado, aburrido, bocazas, pesado, irritante, simple, gruñón, saborío... Y demás adjetivos negativos con los que podría clasificar a semejante espécimen. Entiendo ese enfado monumental tuyo, de verdad.
Sé que ahora mismo estarás recordando uno a uno todos esos momentos en los que te ha hecho enfurecer o llorar, esos momentos en los que has deseado "partirle el cuello y dejarlo mimio"... Podríamos enumerarlos y el infinito se quedaría corto, pero eso sería demasiado fácil (y su vida correría peligro si seguimos profundizando en la memoria).
¿Y sabes qué más? Le quiero, le quieres. Mucho además, tanto que te pido que leas esto y reflexiones.
Sí, no es el hombre perfecto. Es tan rematadamente tonto que te soporta, te perdona y le gusta estar a tu lado.
No importa la broma que le gastes, la caña que le metas, lo insoportable que te pongas al despertarlo, lo frías que tengas las manos a la hora de ponérselas en la espalda... Ya puedes soltarle la mayor de las burradas en pleno enfado, echarlo o irte en plena discusión, que él sigue ahí.
Él, a pesar de que prefiere dormir solo y a sus anchas, te deja elegir sitio en la cama y no importa el sueño que tenga, siempre; lee bien, SIEMPRE te va a abrazar y va a esperar a que tú te quedes dormida para poder dormir "cómodo" a su manera.
Él renuncia a ver un partido de fútbol con sus amigos (siendo, junto con comer, una de sus funciones vitales) y se queda haciendo de "mamá pato" cuando estás mala sin habérselo pedido siquiera, de los que en plena noche se levanta sólo para traerte una pastilla y echarte una manta encima, y no sólo eso, ya puede estar muriéndose de calor que te abraza hasta que dejas de temblar.
Él te consiente todo y más. No importa si ese día no tiene ganas de comer comida china o pasta, se la come, si esa película es horriblemente mala, la ve contigo, da igual si no es fan del arte aún así se ofrece encantado a acompañarte a las exposiciones, o si prefiere tirarse por el balcón antes de ir a echarle de comer a los patos del parque. Lo hace. Por ti. Y punto.
Él, cuando estás enfadada, hace lo que sea para que lo perdones, desde monólogos en una cafetería hasta llevarte al planetario solo para que sonrías y dejes de ignorarlo. Incluso es capaz de madrugar en pleno verano para venir a donde Cristo perdió la piedra del mechero para verte, sin avisar, sin garantía alguna de que quieras verlo, y con un paquete de galletas bajo el brazo. Lo hace. Su famoso "¿Qué hago para que no estés así?" es mítico en cada tontería pero ¿y qué? Se desvive, demuestra que está arrepentido, pide perdón y promete que no volverá a pasar.
A tí no sé, a mí a día de hoy me basta, me sobra y me falta tiempo para sonreír y corretear a darle un abrazo.
Él es de los que a las seis de la mañana renuncia a dormir por vestirse y pegarse una caminata para ver el amanecer junto a ti, de los que se traga un concierto de un cantante que ni siquiera le gusta para que estés contenta, de los que en plena noche de juerga; sin conocerte apenas, te ofrece que te quedes en su piso y se va contigo tal cual sólo porque estás cansada.
Él es quien te alegra las noches y los días, quien te hace más amena la semana, quien te saca una sonrisa por el simple hecho de estar delante tuya, quien te deja pintarle los brazos cuando estás estudiando, quien te cede parte de la tarrina de helado que ha comprado, quien comparte los "guyús" de limón contigo, quien te acompaña a la parada para ver cómo dejas pasar uno a uno los autobuses que vienen para quedarte un rato más a su lado, quien te da la mano o te pasa el brazo por el hombro cuando vais juntos por la calle, quien te hace perder la dignidad al no poder enfadarte porque estás riéndote a carcajadas por algo que ha hecho...
Él no es que tenga precisamente buena memoria, lo sé. Y, sin embargo, sabe cómo te gusta el café, cúal es tu chocolate favorito, qué galletas son las que te gustan,.. Él, estando de morros, es capaz de traerte en un CD tu película favorita porque el otro disco se ha roto.
Él... Qué decir, él es único.
¿No te basta?
Él es una de las personas más importantes que tengo a mi lado a día de hoy, y me encanta, y si pudiese detener el tiempo cuando estoy con él, lo haría. Es un gran chico y una persona maravillosa, vale la pena cada segundo que invierto, invertimos en él. Y sí, no es el hombre perfecto, pero sí perfecto para mí.
Y si volviese atrás, sin duda volvería a besarle en la puerta de la discoteca, volvería a montarme en ese taxi junto a él, volvería a quedarme a almorzar a la mañana siguiente en lugar de irme, volvería a cometer cada error y volvería a dar cada paso que me llevase a estar con él, porque si hay algo que tengo seguro en el presente; hoy, esta noche, ahora, es que estoy enamorada de él y que amo cada pequeño detalle que le hace ser quien es.
Así que, sé lista, olvida por qué estás enfadada. Escríbele, llámale o ve directamente a buscarlo y dile lo siguiente: "Te quiero princesa".
Y lo más importante, hazle feliz todos y cada uno de los días, porque realmente se lo merece (a pesar de todo).
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